El hotel es un sitio curioso. Por una parte es un edificio unido a otro por un pasarela. Pero lo curioso es que el hotel se gestiona de forma autónoma, o sea sin gente. El timbre es un portero automático a un restaurante que está al otro lado de la calle. Desde allí te abre y cierra, dentro está puesta la radio pero no hay nadie. Por la mañana está la gente que arregla las habitaciones eso es normal. También hay cámaras por todas partes. Quitando eso el hotel es bastante aburrido.
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